Unidad 2 · Sexualidad y reproducción
Fecundación e implantación del embrión
De todas las células del cuerpo humano, solo dos pueden unirse para originar un organismo nuevo. Ese encuentro no ocurre en el útero, como suele creerse, sino en el interior de una trompa; y desde la primera célula hasta que el embrión se afianza en la pared uterina pasa cerca de una semana. Este artículo sigue ese viaje, paso a paso y con nombre propio.
La reproducción humana empieza con un problema de encuentro. El espermatozoide y el ovocito —los gametos que estudiamos en el artículo anterior sobre las bases biológicas de la reproducción— se forman en órganos distintos, en cuerpos distintos, y tienen apenas unas horas para hallarse en el lugar preciso. Cuando lo logran, dos células haploides se funden en una sola célula diploide y comienza una secuencia ordenada de acontecimientos: fecundación, segmentación e implantación. Cada uno tiene un lugar, un momento y un nombre que conviene no confundir.
Antes de entrar en el detalle, conviene tener el mapa completo del recorrido. La siguiente figura resume dónde ocurre cada evento dentro del aparato reproductor femenino.
El viaje de los gametos
Cuando ocurre la ovulación, el ovario libera un ovocito rodeado por una capa de células foliculares llamada corona radiada. Las prolongaciones digitiformes del extremo de la trompa, las fimbrias, lo captan y lo introducen en el oviducto. El ovocito no nada: es arrastrado hacia el útero por el barrido de cilios y por contracciones suaves de la pared de la trompa. Dispone de una ventana breve —del orden de 12 a 24 horas— para ser fecundado.
Los espermatozoides, en cambio, se cuentan por decenas o cientos de millones, pero enfrentan un camino largo y hostil: desde la vagina deben remontar el cérvix, atravesar el útero y ascender por la trompa correcta. La inmensa mayoría se pierde por el camino; solo unos pocos cientos llegan a las cercanías del ovocito. Y ninguno está listo para fecundar apenas es eyaculado: durante su trayecto por el tracto femenino experimentan la capacitación.
La fecundación
La fecundación es la unión del espermatozoide y el ovocito. Ocurre normalmente en la ampolla de la trompa de Falopio —su tercio más externo, cercano al ovario— y no en el útero. Su resultado es una célula nueva, el cigoto, que recupera la dotación cromosómica completa: 23 cromosomas aportados por el ovocito más 23 aportados por el espermatozoide, es decir, los 46 cromosomas (dotación diploide) característicos de la especie humana.
El encuentro tiene varias etapas encadenadas. Para llegar al ovocito, el espermatozoide debe superar dos barreras: primero la corona radiada de células que lo envuelve, y luego la zona pelúcida, una cubierta de glucoproteínas que rodea directamente al ovocito.
Reacción acrosómica
En la cabeza del espermatozoide, cubriendo el núcleo, hay una vesícula llamada acrosoma, cargada de enzimas. Al contactar la zona pelúcida, el acrosoma se abre y libera esas enzimas: es la reacción acrosómica. Las enzimas digieren localmente la zona pelúcida y abren un canal por el que la cabeza del espermatozoide avanza hasta fusionar su membrana con la del ovocito.
Un solo espermatozoide: el bloqueo de la poliespermia
Aunque decenas de espermatozoides pueden alcanzar la superficie del ovocito, solo uno consigue fecundarlo. En cuanto el primero fusiona su membrana con la del ovocito, la zona pelúcida cambia químicamente y se endurece: se vuelve impenetrable para los demás. Este mecanismo se llama bloqueo de la poliespermia y es esencial, porque garantiza que el cigoto reciba una sola dotación paterna y conserve los 46 cromosomas correctos.
La fusión de los núcleos y el cigoto
Dentro del ovocito, el núcleo del espermatozoide se descondensa y forma el pronúcleo masculino, que se acerca al pronúcleo femenino. Ambos se aproximan, sus envolturas se disuelven y sus cromosomas se combinan: nace el cigoto, la primera célula del nuevo individuo. En esa única célula quedan reunidos, por primera vez, los aportes genéticos de los dos progenitores.
La segmentación: del cigoto al blastocisto
Apenas formado, el cigoto inicia una serie de divisiones por mitosis llamada segmentación. Tiene una particularidad: las células hijas —los blastómeros— se dividen sin crecer entre una división y la siguiente. El conjunto queda encerrado en la zona pelúcida, de modo que el tamaño total apenas cambia: lo que aumenta es el número de células, no el volumen. Mientras esto ocurre, el conjunto sigue descendiendo por la trompa hacia el útero.
Tras varias divisiones —1 → 2 → 4 → 8 células— los blastómeros forman una masa compacta parecida a una mora: la mórula. Luego aparece en su interior una cavidad llena de líquido y la estructura se reorganiza en dos partes bien diferenciadas: el blastocisto.
El blastocisto tiene, por tanto, dos componentes con destinos muy distintos:
- Masa celular interna (embrioblasto): el cúmulo de células agrupadas en un polo. De ellas se formará el embrión propiamente tal.
- Trofoblasto: la capa externa de células que rodea la cavidad. Dará origen a las estructuras que nutren y protegen al embrión, entre ellas la parte fetal de la placenta.
La implantación o anidación
Alrededor del quinto o sexto día tras la fecundación, el blastocisto llega al útero. Para entonces se ha liberado de la zona pelúcida (un proceso llamado eclosión) y queda con su trofoblasto expuesto, listo para adherirse. La implantación —también llamada anidación— es el proceso por el cual el blastocisto se fija y se inserta en el endometrio, la mucosa que reviste el interior del útero y que, durante la fase previa del ciclo, se ha engrosado para recibirlo.
Etapas de la implantación
- Aposición: el blastocisto se orienta y apoya sobre el endometrio, generalmente por el polo donde está la masa celular interna.
- Adhesión: el trofoblasto se une firmemente a las células endometriales.
- Invasión: el trofoblasto prolifera, penetra en el endometrio y va enterrando al blastocisto en la mucosa, que lo envuelve y lo nutre. Al mismo tiempo, el trofoblasto empieza a secretar la hormona hCG (gonadotropina coriónica humana), la señal que mantiene el embarazo y que detectan los tests de gestación.
La implantación se completa hacia el final de la primera semana e inicios de la segunda. A partir de ese momento, la nueva estructura ya recibe nutrientes de la madre y su desarrollo continúa dentro del útero. Todo lo que sigue —la formación de la placenta, el desarrollo de los órganos, el crecimiento fetal— se trata en el artículo siguiente.
¿Cuándo se dice "embrión"? Un vocabulario preciso
Cada etapa tiene su nombre y su lugar. El término embrión se reserva para el nuevo organismo desde que se implanta y comienza a organizar sus tejidos, y se usa aproximadamente hasta el final de la organogénesis (alrededor de la octava semana), cuando pasa a llamarse feto. La tabla resume la secuencia completa: qué es cada etapa, cuándo aparece y dónde.
| Etapa | Qué es | Cuándo (aprox.) | Dónde |
|---|---|---|---|
| Fecundación | Unión de los gametos; se forma el cigoto | Día 0 | Ampolla de la trompa |
| Cigoto | Primera célula diploide (46 cromosomas) | Día 0–1 | Trompa |
| Mórula | Masa compacta de blastómeros | Día 3–4 | Trompa / entrada al útero |
| Blastocisto | Esfera hueca con masa celular interna y trofoblasto | Día 4–5 | Útero |
| Implantación | El blastocisto se inserta en el endometrio | Día 6–10 | Endometrio del útero |
| Embrión | Organismo en organización; hasta ~semana 8 | Desde la implantación | Útero |
Cuándo empieza una nueva vida: un debate abierto
La biología describe con precisión cómo ocurre este proceso, pero la pregunta de en qué momento comienza una nueva vida humana no tiene una única respuesta científica: es también una cuestión filosófica, ética, religiosa y jurídica. Distintas posturas sitúan ese inicio en momentos diferentes del proceso que hemos descrito: algunas lo ubican en la fecundación (cuando se forma el cigoto con su dotación genética completa); otras, en la implantación (cuando el embrión se afianza en el útero y realmente puede desarrollarse); otras, más adelante, cuando aparecen determinadas estructuras. Conocer con exactitud la secuencia biológica —qué es un cigoto, un blastocisto o un embrión, y qué ocurre en cada etapa— es justamente lo que permite discutir el tema con evidencia y con respeto por las distintas convicciones.