Unidad 2 · Fuerza

Tercera ley de Newton: acción y reacción

Empuja una pared con la palma de la mano. Sientes que la pared te empuja de vuelta: mientras más fuerte la empujas, más fuerte notas su empuje contra tu mano. No es una impresión: la pared realmente te devuelve una fuerza igual a la que le das. Esta idea —que las fuerzas siempre vienen de a pares— es la tercera y última de las leyes de Newton, y explica cómo caminamos, remamos y cómo despega un cohete.

Lectura ~13 min · Nivel: 2° medio

Dos manos que se empujan mutuamente palma contra palma sobre un fondo pastel azul e índigo, con dos flechas de igual longitud y sentidos opuestos que salen del punto de contacto, sugiriendo un par de fuerzas iguales y contrarias.
Toda fuerza es una interacción entre dos cuerpos: si A empuja a B, B empuja a A con una fuerza de igual magnitud y sentido opuesto.

Las dos primeras leyes de Newton describen qué le pasa a un cuerpo cuando sobre él actúan fuerzas: la primera dice que sin fuerza neta no cambia su movimiento, y la segunda dice cuánto acelera (F = m·a). La tercera ley de Newton mira más lejos: dice que las fuerzas nunca aparecen solas. Toda fuerza es una interacción entre dos cuerpos, y esa interacción siempre tiene dos lados.

Podemos escribirla de forma muy compacta. Si FA→B es la fuerza que A hace sobre B, y FB→A es la que B hace sobre A, entonces:

FA→B = − FB→A

El signo menos no significa que una sea negativa y la otra positiva en algún sentido raro: significa que apuntan en sentidos opuestos. Sus magnitudes (sus «tamaños» en newton) son exactamente iguales.

La clave de todo: actúan sobre cuerpos distintos

Aquí está el corazón de la tercera ley, y también el punto donde casi todo el mundo se confunde la primera vez. Las dos fuerzas de un par acción–reacción nunca actúan sobre el mismo cuerpo: una actúa sobre B y la otra sobre A. Por eso no se pueden sumar para «cancelarse», y por eso no se anulan.

Cuando empujas la pared, tu fuerza actúa sobre la pared; la fuerza de la pared actúa sobre ti. Son fuerzas iguales y opuestas, sí, pero aplicadas en cuerpos diferentes. Para saber si tú te vas a mover, solo cuentan las fuerzas que actúan sobre ti, no las que tú aplicas sobre otros.

pared persona F persona→pared F pared→persona
Figura 1. Un par acción–reacción al empujar una pared. La flecha azul es la fuerza de la persona sobre la pared; la violeta es la fuerza de la pared sobre la persona. Tienen igual longitud (igual magnitud) y sentidos opuestos, pero cada una actúa sobre un cuerpo distinto: por eso no se suman ni se cancelan.

El relato del burro

El programa de estudio ilustra este punto con una fábula que vale la pena contar. Un campesino quiere que su burro tire de una carreta, pero el burro, que ha oído hablar de la tercera ley de Newton, se niega y argumenta:

«Si yo tiro de la carreta con cierta fuerza, la carreta me devolverá una fuerza igual y contraria. Entonces ambas fuerzas se anularán y no habrá manera de avanzar. ¿Para qué esforzarme?» El burro filósofo

El burro se equivoca, y su error es exactamente el que acabamos de advertir: está sumando dos fuerzas que actúan sobre cuerpos distintos. La fuerza que el burro hace sobre la carreta actúa sobre la carreta; la reacción que la carreta hace sobre el burro actúa sobre el burro. Como no están aplicadas al mismo cuerpo, jamás se pueden sumar para dar cero.

¿Qué hace avanzar entonces a la carreta? Para saber si la carreta se mueve, miramos solo las fuerzas sobre la carreta: el burro tira de ella hacia adelante, y contra eso actúa el roce del suelo con sus ruedas. Como el burro tira con más fuerza que la que resiste el roce de las ruedas, la carreta acelera. Y para saber si el burro avanza, miramos las fuerzas sobre el burro: la carreta tira de él hacia atrás, pero sus patas empujan el suelo hacia atrás y, por la misma tercera ley, el suelo empuja al burro hacia adelante con más fuerza. Ese empuje del suelo es lo que finalmente hace caminar al burro.

suelo sentido de avance carreta burro F burro→carreta F carreta→burro roce del suelo sobre las patas (empuja al burro hacia adelante)
Figura 2. El relato del burro. La fuerza del burro sobre la carreta (azul) y la reacción de la carreta sobre el burro (violeta) son iguales y opuestas, pero actúan sobre cuerpos distintos: no se anulan. Lo que de verdad hace avanzar al burro es el roce del suelo empujando sus patas hacia adelante. Sin ese agarre —sobre hielo, por ejemplo— el burro patinaría sin avanzar, por mucho que tirara.

El tira y afloja: gana el mejor agarre

Luis y Rosa juegan a tirar de la cuerda, uno en cada extremo. La intuición dice que ganará «quien haga más fuerza sobre la cuerda». Pero la tercera ley nos obliga a corregir esa idea: las fuerzas que Luis y Rosa se transmiten por la cuerda son siempre iguales. La cuerda tira de Luis con la misma magnitud con que tira de Rosa; es un par acción–reacción transmitido por la tensión.

Entonces, si la fuerza por la cuerda es la misma para ambos, ¿por qué gana alguien? La respuesta está en el suelo. Cada participante empuja el suelo con sus zapatos hacia su propio lado y, por la tercera ley, el suelo lo empuja de vuelta. Ese empuje —el roce entre los zapatos y el piso— es lo que puede oponerse a la tensión de la cuerda. Gana quien tiene mejor agarre: mejores zapatos, más peso bien apoyado, un piso más rugoso. No gana quien «aprieta más la cuerda», porque eso, por sí solo, es idéntico para los dos.

cuerda Luis Rosa T (sobre Luis) T (sobre Rosa) las dos tensiones son iguales roce de Luis (mejor agarre) roce de Rosa (menor)
Figura 3. El tira y afloja. La cuerda tira de Luis y de Rosa con tensiones iguales (flechas horizontales de la misma longitud): eso es acción y reacción a través de la cuerda. Lo que decide el resultado es el roce con el suelo: la flecha de agarre de Luis es más larga, así que el suelo lo sostiene mejor y arrastra a Rosa. Gana el mejor agarre, no quien «aprieta más» la cuerda.

Igual magnitud, aunque las masas sean muy distintas

Un punto que sorprende: la magnitud del par acción–reacción es siempre la misma sin importar el tamaño ni la masa de los cuerpos. Cuando un camión choca con un mosquito, el camión ejerce sobre el mosquito exactamente la misma fuerza que el mosquito ejerce sobre el camión. Lo que cambia no es la fuerza, sino el efecto de esa fuerza: por la segunda ley (a = F/m), una misma fuerza produce una aceleración enorme en el cuerpo de poca masa y una aceleración diminuta en el de mucha masa.

Ejemplo resuelto: dos patinadores en el hielo

Ana (m = 40 kg) y Beto (m = 60 kg) están quietos, frente a frente, sobre hielo casi sin roce. Ana empuja a Beto. En ese instante actúa un par acción–reacción de magnitud F = 120 N. Como el par es igual y opuesto, Beto recibe 120 N hacia un lado y Ana recibe 120 N hacia el otro. ¿Cómo se mueve cada uno?

La fuerza sobre cada uno es la misma (120 N), pero Ana, que tiene menos masa, sale más acelerada que Beto. Ambos se alejan en sentidos opuestos: eso es exactamente lo que pasa cuando dos personas se empujan sobre patines. La reacción no es «más débil» para el más pesado; solo produce menos aceleración porque hay más masa que mover.

Aparecen al mismo tiempo

Acción y reacción son simultáneas: aparecen y desaparecen en el mismo instante, sin ningún retraso entre una y otra. No es que primero empujes la pared y «después» la pared te responda. En el mismo instante en que tu mano toca la pared, las dos fuerzas ya existen; en el instante en que retiras la mano, las dos desaparecen juntas. Por eso no tiene sentido preguntar «¿cuál ocurre primero, la acción o la reacción?»: son dos nombres para una sola interacción que ocurre de una vez.

Propulsión: caminar, nadar, remar y despegar

La tercera ley explica cómo nos movemos incluso cuando parece que «nos empujamos a nosotros mismos». En realidad siempre empujamos otra cosa, y esa cosa nos devuelve el empuje:

cohete reacción (empuje sobre el cohete) acción (gases hacia abajo)
Figura 4. Propulsión por reacción. El cohete expulsa gases hacia abajo (acción) y, por la tercera ley, los gases empujan al cohete hacia arriba (reacción) con una fuerza de igual magnitud. El mismo principio hace avanzar al nadador que empuja el agua hacia atrás y al remero que empuja el agua con los remos.
Identificar el par acción–reacción en situaciones cotidianas
SituaciónAcción (A sobre B)Reacción (B sobre A)
Empujar una paredLa mano empuja la paredLa pared empuja la mano
Patear una pelotaEl pie empuja la pelotaLa pelota empuja el pie
CaminarEl pie empuja el suelo hacia atrásEl suelo empuja el pie hacia adelante
RemarEl remo empuja el agua hacia atrásEl agua empuja el remo (y el bote) hacia adelante
Despegue de un coheteEl cohete empuja los gases hacia abajoLos gases empujan el cohete hacia arriba

Cómo se relaciona con lo que ya sabes

La tercera ley completa el trío de las leyes de Newton. La primera y la segunda te dicen cómo se mueve un cuerpo según la fuerza neta que recibe; la tercera te dice de dónde vienen esas fuerzas: siempre de la interacción con otro cuerpo. Al armar un diagrama de cuerpo libre, la tercera ley te ayuda a no equivocarte: dibuja solo las fuerzas que actúan sobre el cuerpo que estudias, y deja la reacción —que actúa sobre el otro— fuera de ese diagrama.